Somos tan capaces de juzgar no juzgarnos nosotros mismo, porque simplemente no lo hacemos.
Somos diferentes e iguales al mismo tiempo, nuestro molde de sentimientos no varia mucho.
Somos amigos y enemigos de quienes nos rodean, según nuestra conveniencia.Somos el alimento de pasiones y situaciones fuera de control, nos ahogamos en el mismo sentimiento de deseo.
Somos lo que queremos y a veces lo que no queremos ser.
Somos lo que nos expresamos el uno al otro, aunque no hablemos de eso.
Somos agua y fuego, ambos nos necesitamos y nos repelemos al mismo tiempo.
Somos el resultado de lo que no fue, y de lo que será para siempre.
Somos hijos de la misma melodía, la cual siempre estará en nuestros oídos y mentes.
Somos una sola carne y diferente alma, la cual concebimos sin saber que es lo que pasará.
Somos y siempre seremos del uno al otro, aunque de ninguno de los dos.
Somos.
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